«¿Y tú eras…?»
Cuando anunciaron que tras el último episodio, “Subject 9″, habría un parón de una semana debido al béisbol, lo habíamos asimilado. Sin embargo, lo que no pudimos llegar a imaginar fue lo que pasada esa semana iba a ocurrir, y es que debido a que los Rangers perdieron, la semana en la que se supone que Fringe debía regresar, nos volvieron a dejar sin nuestra serie favorita. El cabreo del fandom fue monumental, pero no nos quedaba más remedio que aguantarnos. Y por fin, después de tres semanas, hemos podido volver a tener nuestra ración semanal de Fringe.
Antes de meterme a comentar lo que, a mi entender, han sido los puntos más interesantes que nos ha dejado este “Novation”, diré grosso modo, que me esperaba algo más de este episodio, y más teniendo en cuenta que el esperadísimo regreso de Peter Bishop por fin había tenido lugar. Puede que fuera debido al hype de la espera, o puede que fuera porque nos han malacostumbrado a que todo en Fringe sea tan ÓSOM. Sea como fuere, esta nueva entrega me ha dejado un sabor de boca agridulce, siendo predecible en algunos casos, cosa que no va con Fringe.
El primer episodio de esta cuarta temporada (también conocido como Piloto 2.0), apuntaba a que iba a ser un reboot de la propia serie, y por el momento parece que así está siendo. Además, los guionistas han recuperado el modus operandi de la primera temporada, poniendo el punto de mira sobre Massive Dynamic y con un desarrollo lento de la trama principal, desvelando cosas con cuentagotas. Achacable este hecho quizás a que hay que volver a explicar cosas, cosas que no han pasado en esta realidad, o no al menos de la forma en que ya conocíamos. A estas alturas, me temo no poder ser del todo imparcial con esta serie, aunque sí puedo ser realista. Y la realidad es que, o la temporada empieza a mejorar en la segunda mitad (como ocurría en temporadas anteriores), o será todo un milagro que Fringe sea renovada para una quinta temporada, y sería una pena. Sería una pena que por una cancelación prematura se quedaran sin responder muchas de las preguntas que se nos han ido planteando a lo largo de la serie.
El capítulo anterior, nos dejó grandes WTF, como la relación materno-filial de Nina-Olivia y el regreso de Peter Bishop, cliffhanger este último con el que nos dejaron con la miel en los labios. En esta ocasión, y de la misma forma en la que llevan haciéndolo desde el inicio de la temporada, el episodio se centra más bien en los personajes y las relaciones entre sí. De esta forma, como era de esperar, Peter no cuenta con el beneplácito de la división Fringe para campar a sus anchas, debido a que es poseedor de abundante información clasificada. Vamos, que más que como un aliado, lo ven como una amenaza, y lo tratan como tal. Por otra parte, esta vez descubrimos el porqué del odio de Walter hacia Nina: al parecer, el primero culpaba a la segunda de lo acontecido 25 años atrás en el lago Reiden, la culpaba de no haber podido salvar al segundo Peter; la culpaba de la muerte de su hijo. Y ya que hablamos de Nina, descubrimos también en esta ocasión algo que pudimos deducir del episodio anterior: y es que, tras la muerte de su madre biológica, las chicas Dunham terminaron viviendo con la CEO de Massive Dynamic. Para mear y no echar gota. Por otra parte, es lógico ver la ignorancia de la división Fringe sobre los observadores, debido a que como en esta línea temporal, no hubo intervención en el lago, Walter no le debía ese favor a September. Lo cual me hace recordar el episodio 1×04 “The Arrival”, que supongo no llegó a ocurrir en esta realidad que nos están mostrando esta temporada.
Peter, ¡Que las manos van al pan!
Pero si algo bueno ha traído consigo la vuelta de Peter han sido los momentos erótico-festivos: el chaval no ha perdido ni un ápice de su genial intelecto, el cual tampoco le sirvió de mucho en la tercera temporada para pisparse de que la Olivia con la que estaba no era la buena, el cual pone en práctica haciendo manualidades de las suyas: manipula el micrófono de su celda con excelente precisión, lo que hace que Broyles le deje un par de juguetitos para que se entretenga, y de paso les ayude a resolver el caso del episodio, que no es otro que el shapeshifter humano que ya hizo su aparición al comienzo de la temporada. Además, parece que ha vuelto graciosillo el chico, y nos ofrece un festival del humor de lo más particular: ¿Qué tienen en común los coches de lujo y nuestro cambiaformas? Que ambos tienen sistema de rastreo.
Sobre el caso en sí, la verdad es que lo único que realmente me ha llamado la atención ha sido la mención a William Bell y es que, hayan ocurrido o no los eventos que vimos en la season finale de la segunda temporada (todavía no nos han aclarado qué es eso de que los de over there secuestraron a Olivia), parece que Belly no está entre nosotros.
Pero si hay algo que debamos destacar de este episodio es la recta final del mismo, y no precisamente porque signifique que se acabe uno de los episodios más flojos, sino porque lo más interesante se da entonces: por una parte, se ve definitivamente cómo Olivia intenta acercarse emocionalmente a Lincoln Lee, pero el gafapasta la rechaza mira que hay que ser tonto para dejar pasar a una tía así para volver solito al hotel. Por otra parte, la conversación final entre Walter y Peter recuerda a la del episodio 2×19 “The Man from the Other Side” en el que Peter renegaba de ser el hijo de Walter, aunque en este caso se cambian las tornas y es Walter el que niega que Peter sea su hijo. Pero el verdadero WTF de este episodio ha sido ni más ni menos que ese déjà vu que sufre Olivia después (o antes, según se mire) de la conversación con el agente Lee. Sin duda, es una muestra de por dónde van a ir los tiros, y puede significar dos cosas: que la línea temporal está siendo reparada completamente o todo lo contrario, que la vuelta de Peter a un tiempo en el que se supone que no debería existir, esté creando una especie de desincronización del universo; aunque esta sólo sea mi humilde opinión…
La aparición de una nueva máquina de escribir cuántica (Hermes 3000, para quien le interese), y el uso que el nuevo modelo de shapeshifter hace de ella, plantea nuevas preguntas: ¿Quién está detrás de este nuevo tipo de shapeshifters? ¿Walternate? ¿Una nueva versión de Walternate todavía más malote pero de un tercer universo? ¿David Robert Jones (que por cierto, es también el nombre real de David Bowie) y el ZFT? Personalmente, no creo que se trate del Walternate que conocemos, ya que en el 4×01 “Neither Here Nor There”, Olivia le entrega a su homónima una pieza de tecnología extraída de uno de los cuerpos y no creo que fuera tan descarado que fuera de ellos, pero quién sabe…
«Ordena… ¿Qué?»
El hecho de que Peter Bishop haya regresado a una realidad que no es la suya, hace que me cuestione lo siguiente: ¿Cuál es el propósito de Peter? ¿Por qué ha vuelto? ¿Dónde ha estado? El observador creó una paradoja al salvar a Peter en el lago, lo que trajo consigo una serie de consecuencias. ¿Por qué lo salvó en primer lugar? ¿Sabían los observadores de antemano lo que vimos en “The Day We Died” y por eso September decidió salvar al chico? ¿Para crear el puente entre los dos mundos? ¿Y una vez hecho eso, volver a eliminarlo? Esto además, nos lleva al 4×01 y por qué el observador no apretó el botón de “reset” cuando tuvo la ocasión; ¿Por qué han dejado que Peter volviera?
Cuando, al final de la tercera temporada, Peter creó el puente entre los dos universos, la verdad es que me esperaba que las cosas en esta temporada fueran más del estilo de lo que vimos en “One Night in October“. Y es que, a pesar de conocer el universo rojo y el azul, de los 5 episodios que han sido emitidos, sólo hemos visto interacción entre los dos universos en el episodio mencionado, y eso me molesta. Me molesta porque no me cansaré de repetir que todo lo relacionado con el universo de over there me llama mucho más la atención, y es una pena que lo dejen de lado. Al menos de momento…